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Reinaldo Pagán
Ávila - Entrevista
EL HOMBRE ES UN PROYECTO
Por Reinaldo Cedeño Pineda
"He vivido una vida doble". "A
pensar, nadie me enseñó". "Los
seres inanimados no pueden contar la historia, pero
la vivieron".
-Papá, pídele a ese señor un
poco de pintura, lo que le sobre, que yo también
quiero pintar...
El Reparto Sueño es uno de los conjuntos residenciales
más anhelados de Santiago de Cuba, por su tranquilidad,
posición geográfica y el buen estado
de sus casas, muchas surgidas a mediados del siglo
XX. La escena tendría lugar precisamente allí,
donde vivía el padre de Reinaldo, mientras
un pintor hacía un mural en la pared. Y el
niño, haría lo suyo.
Pero, la formación de Reinaldo Pagán
no tuvo sólo ese escenario, al contrario, transitó
por un camino dual. Al divorciarse sus progenitores,
queda con su madre Clara en Vista Hermosa, zona alta
de la ciudad, un lugar más antiguo y popular,
de corredores y casas de madera, y también
de personajes "tipos": el guapo del barrio,
el santero...
La mano del artista supo sacar partido a ambos micro
mundos que el destino le ponía delante.
"He retomado la idea de ese ambiente popular
que está en el humor, la ironía y en
muchos de los personajes que mezclo con obras clásicas,
fue un entorno que me marcó mucho. Sueño,
donde iba en mis vacaciones, era la parte tranquila,
más reflexiva. He vivido una vida doble.
"No me siento bien trabajando una sola línea,
puedo estar en una línea detallista y luego
una más expresionista, más suelta. Mi
arte se ramifica en varias direcciones, no tengo prejuicio
a la hora de asumir un solo género. Eso no
te puede extrañar nunca".
Era el escogido para los concursos de dibujo desde
muy temprano. A nadie parecía llamarle la atención
tal don, que al fin y al cabo su padre, Luis Reinaldo,
era un fotógrafo artístico bien conocido,
y se relacionaba con artistas de la talla de Eleomar
Puente y José Loreto Hourruitiner.
"El olor a trementina, me decía que yo
estaba en un taller de artistas. Y ese olor me gustó,
ese ver a los artistas trabajando. Yo era un niño
muy callado, muy retraído, y me gustaba mucho
observar en los talleres cada pincelada, o esa paciencia
de los laboratorios de fotografía. Eso se me
fue impregnando. Y por si fuese poco, mi mamá,
aunque nunca fue pintora, me ayudaba a perfeccionar
mis dibujos con su talento natural".
CENICIENTAS Y PRINCESAS
Casi toda la década del 80, su vida transcurre
en la Escuela José Joaquín Tejada, donde
se gradúa en el curso 89-90, de profesor de
pintura y dibujo, y graduado de nivel medio profesional
en pintura y dibujo.
"Cuando entré en la Escuela, ya tenía
el diseño y las formas incorporados, por eso
tal vez algunas cosas se me hacían fáciles.
Pero, a pensar nadie me enseñó, eso
tuve que aprenderlo yo con los golpes de la vida.
La escuela me enseñó a perfilar mi oficio,
a mejorar. La pintura era el fuerte mío la
pintura era una especie de obsesión.
"La escuela fue una etapa de experimentación,
algunas de las técnicas de la pintura que yo
esperaba dar, no se pudieron, a veces porque no había
instrumentos, o material, o profesor que impartiera
esa técnica. Muchas técnicas las aprendí
por libros, o experimentando yo mismo. Prácticamente
aprendí a hacer acuarela después que
salí de la escuela.
"Mi papá tenía muchas revistas
de fotografía, muchos libros de arte. Yo hice
algunas fotos pero teniéndolo cerca, y viendo
todos los experimentos que hacía, sin embargo
la fotografía nunca me motivó tanto
como la pintura.
-¿Es qué viste la fotografía
como "La Cenicienta" de las Artes Plásticas?
"No. La fotografía es un arte que puede
llegar a ser tan profundo como la pintura misma, y
eso lo han demostrado muchos que la han tomado como
arte. El problema es que la mayoría de los
fotógrafos se han dedicado a la fotografía
comercial. No se sabe donde puede llegar la fotografía,
no solamente en cuanto a experimento con la química,
sino con el montaje, el encuadre, los efectos de colores,
o la mezcla de la fotografía con la pintura".
No sería en la fotografía, pero en
el rescoldo ceniciento de las Artes Plásticas
también otras formas le hacían compañía.
En una especie de venganza -dulce venganza- Reinaldo
salió, decidido a convertir a la presunta cenicienta,
en una princesa: la acuarela. Y no tenía más
varita mágica que su pincel.
"No me dieron esa técnica con la profundidad
que yo hubiese querido. La acuarela ha sido un tanto
menospreciada, porque se ha tomado como una técnica
que no sirve para hacer una obra de arte definitiva;
sino para hacer el boceto, que te lleva luego a hacer
la obra de arte, en óleo, o acrílico,
o en otra técnica.
"Hay muy pocos pintores que han llevado la acuarela
a un lugar muy alto, con una idea, una concepción
con todo el contenido que requiere una verdadera obra
de arte. Siempre me propuse llevar la acuarela hasta
las últimas consecuencias, empecé haciendo
grafito, que nadie estaba trabajando entonces.
"Con las dificultades de los materiales, empecé
a hacer la acuarela con una técnica. Es muy
difícil ver una acuarela compitiendo en un
salón, y yo logré coger premios con
mis acuarelas en el Salón 30 de Noviembre.
Yo llevé la misma temática de siempre,
con los mismos códigos post modernistas y utilizando
mezclas de elementos nacionales.
"Algunos decían que no era la técnica
de la acuarela porque utilizaba blanco. Otros decían
que yo la mezclaba con otras cosas, que utilizaba
lápices, porque le parecía increíble
esa forma de utilizar la acuarela, y la llevaba a
altos niveles. Hay una serie que se llama La política
cultural, otra La mesa está servida. Temas
relacionados con el mismo arte -con el arte del mercado,
quiero decir-, un tema que siempre me ha preocupado.
"Considero que tú puedes utilizar cualquier
técnica y hacer la obra más contemporánea.
La acuarela se ha utilizado durante años para
hacer bocetos y son los paisajistas quienes le han
llevado hasta un lugar decoroso; pero eso no quiere
decir que no pueda hacer una obra contemporánea.
Existen dos formas de hacer acuarela, a la húmeda
que es la más usada, y a la seca, que la aprendí
por los libros".
LAS CIEN MUERTES DE MARAT
Jean Paul Marat (1743-1793) fue un afamado médico,
articulista y héroe de la Revolución
Francesa. La fanática Charlotte Corday, se
presentó como una ardiente girondina necesitada
de protección, y fue recibida por Marat en
su propio cuarto de baño, donde habitualmente
trataba de curar una enfermedad cutánea. Entonces,
la Corday extrajó un puñal escondido
bajo su vestimenta y lo hundió en su carne
hasta dejarlo sin vida.
El pintor Jacques Louis David detuvo con su pincel
esa muerte inútil, súbita e inesperada,
inmortalizando toda la tragedia que representó
en medio de la torrentera de aquella revolución
pionera.
"Para mí, es una de las mejores obras
de la Historia del Arte, por la composición
de colores, el dramatismo de un tema sublime, ¿entiendes?.
A veces sustituyo el elemento de, propio Marat por
un maniquí, porque lo que me interesa es el
concepto que se transmite".
La obra de Pagán se apropia de elementos de
la afamada obra, y de otras de diferentes estilos
y escuelas. l prefiere llamarle a esta manera
manipulación, pese a lo polisémico y
cuestionado que se nos presente el término,
si tomamos su significado más allá de
las artes plásticas.
"La manipulación de la obra no se circunscribe
a la obra clásica. Mi obra se basa en hacer
citas múltiples de la Historia del Arte, donde
puede verse un Picasso, una obra flamenca o una obra
barroca. Hay en mi obra una especie de anacronismo.
"Trato de que haya un ambiente coherente y no
un divorcio demasiado evidente en la obra, o puede
estar también en un contexto criollo, como
el caso de El Cristo de la Hamaca. Es un Cristo que
ya no lo es, está extraído de una obra
flamenca; pero ya es un guajiro, se ve con un machete
en la mano, tendido en una hamaca. Se supone que después
de una jornada de trabajo; tal vez viene de picar
caña, y es un poco una metáfora doble,
el martirio de ese trabajo tan difícil.
"La muerte de Marat es una obra archiconocida,
pero los títulos de mis obras que se relacionan
con ella, les cambian el contexto a la obra. Puedes
convocar a cien pintores, para que hagan una obra
a partir del Marat de David, y ninguno de los cien
pintores va a hacer la misma obra. Retomando elementos
de una obra conocida, puedes hacerla cien veces original.
"He utilizado el Marat reiteradamente porque
he tenido en mi mente una serie donde utilice una
sola cita, y ser capaz de hacer cincuenta o cien obras,
y que ninguna se parezca a la otra, aunque esté
utilizando la misma referencia.
"Cuando hablamos de manipulación me refiero
exactamente a lo que otros llaman apropiación,
otros, descontextualización; pero a mí
me gusta mas el término manipulación,
porque realmente uno está manipulando cosas
que están hechas ya en la realidad del arte.
Tú manipulas estilos que otros han manipulado
o han fundado; pero sea aclarado, cuando tú
te apropias de esos estilos y esas formas, es para
construir una nueva obra".
-¿No tienes temor de que esta manipulación
permee tu obra de códigos ajenos o muy conocidos,
o que este rejuego haga que tu estilo personal se
esconda, o se desfigure detrás de tantas manipulaciones?
"Eso no me preocupa. Lo que inmediatamente preocupa
es decir. En la obra, lo que más me preocupa
es la idea, y sé que todo va a estar bajo el
influjo de mi cabeza, de mi pensamiento y de mi forma
de asumir eso.
"La forma en que yo construyo la idea, apropiándome
de determinados códigos en la Historia del
Arte, es como una metodología que yo creo a
la hora de conformar mi obra.
"Yo me apropio de cosas hechas para decir lo
mío, todo lo que pienso desde mi punto de vista.
Lo que más me preocupa es ser yo, y comunicar.
Es como una silla: lo que me preocupa es que en la
silla uno se puede sentar cómodamente, no importa
si tiene un brazo del Barroco, el espaldar del Renacimiento
y las patas del Surrealismo".
LA METÁFORA DOBLE
Reinaldo Pagán Ávila no tiene a mano
el chiste fácil o callejero, es un humorista
de la profundidad, de la reflexión, hasta del
humor negro. Al contrario, su introversión,
su "silencio parlante" hace que toda la
carga que le invade, se vuelque plena en series y
lienzos.
"Cualquiera que sea el tema en que yo trabaje,
se debate en una crítica social, donde está
implícito el humor reflexivo, la ironía".
Los cercanos saben de su concentración por
encima de todo. No suele pedir atención, la
irradia. Su hijo Wilban parece seguir a papá.
Sus personajes son la gente que conoce a diario.
No se casa con materiales ni escuelas, ni se guía
por normas o fetiches. Tras su silencio, hay un inconforme
que habla. "Si me llega el mensaje, si lo que
observo me toca el sentimiento, me gusta la obra,
sea de la escuela que sea. Yo aclimato la técnica
y la forma a la idea".
La primera exposición de Reinaldo Pagán
fue Mi cara doble (PONER A"O, donde utiliza el
formato de las monedas, por aquello del anverso y
reverso, apropiándose de esa forma, con sus
figuras y letras de inscripción, con una minuciosa
y preciosa mirada a la actualidad cubana.
Aquello no quedó ahí, y tuvo una segunda
parte, esta vez caricaturas: La otra cara. No nos
extrañemos, ya nos advertía de esta
múltiple manera de expresarse. Incluso, su
primer lauro en el ámbito nacional (1993) fue
en el Premio Aquelarre -máximo concurso de
tema humorístico en la Isla- y alcanzó
con una caricatura, uno de los premios del Salón
Olense Karteenale, en Olen, Bélgica, en 1996.
La segunda fue La política cómica,
en el Prado de
La segunda muestra, La política cómica,
*PONRER A"O fue en El Prado de las Esculturas,
un gigantesco espacio matizado por obras volumétricas
de artistas de varios países, en el gran parque
natural Baconao. Resultó una exposición
jocosa y algo picante, porque utilizaba muchos elementos
fálicos y símbolos patrios. '' La ideas
de la exposición, era solo una forma cómica
de ver algunas facetas de la política cultural,
y tal vez no fueron entendidas algunas cosas, al ser
sacadas de ese contexto".
-¿Por qué esta referencia constante
al maniquí, a la marioneta?
"Forma parte de una serie que se iba a llamar
Proyecto para la muerte de un burócrata. Es
una critica a muchas cosas, fundamentalmente a una
moda de hacer proyectos que se ponen en un papel,
y eso queda como una obra, aunque nunca se realice.
"Es una referencia a lo utópico, a lo
inacabado, es también un planteamiento filosófico.
El hombre para mí es un proyecto inconcluso.
El hombre es un proyecto no acabado, porque hay millones
de interrogantes, millones de dudas a las que no ha
podido encontrarle las respuestas o dar las soluciones,
y en tal caso están las interrogantes de su
propia existencia.
"Si te vas por la vía religiosa, el hombre
fue construido por Dios, y entonces no seríamos
más que marionetas de Dios. Si eres ateo, entonces
estás regido por el poder, por leyes... tú
sigues siendo una marioneta del destino. El hombre
todavía se está encontrando".
-Y las imágenes religiosas siguen acompañándote,
pero de un Cristo peculiar...
"Mira, la escuela flamenca es una de las más
interesantes en el mundo de la pintura, de las que
más aportaron en el mundo de la cultura. Fue
pre-renacentista y post-renacentista. Me he interesado
por su técnica, y en que es una escuela netamente
religiosa, sobre todo los prerenacentistas.
"A mi me interesó apropiarme de algunos
elementos de la pintura religiosa de la escuela flamenca,
como por ejemplo: los ángeles, sus Cristos...
a los que saco del contexto religioso, es simplemente
una cita. Aunque veas a Cristo como por ejemplo El
Cristo de la colombina, es un Cristo simbólico,
es un ser humano, que vive en una realidad, una pobreza,
unas limitaciones... y producto de esto, puede haber
un martirio tan grande como el de Cristo. Son metáforas".
-A propósito de encuentros, ¿por
qué ese puente hacia el grabado japonés,
que parece, al menos a primera vista, estar desligado
con el arte de esta geografía o de este tiempo?
"Esa cita al mundo oriental es una metáfora
doble. El mundo oriental siempre ha sido discriminado
por el mundo occidental, y en Cuba, es más
fácil alcanzar los medios masivos desde la
capital y es más difícil desde nuestro
Oriente, bien lo sé. Dondequiera que haya un
personaje de estos, está presente lo oriental
doblemente.
"Los grabados japoneses son muy lineales, los
colores planos aunque yo violo esto, porque pongo
a personajes que tienen ya un volumen; mezclo los
elementos de una cultura con otra. Mi obra es un híbrido".
-¿Pero, no crees que eso mismo te
ha permitido condensar una autenticidad que en una
ciudad más cosmopolita, tal vez estuviera más
contaminada?
"Quizás... de alguna forma, el que trabaja
en provincia, al margen de las últimas cosas
que se hacen en la habana, absorbe eso y aquí
estás haciendo un arte más nacional.
Un arte sin imitar corrientes en boga, aunque estemos
en un momento en el arte en que todo vale. Aquí
como que la vida es más lenta... y eso hace
ir más al interior de la persona, más
hacia adentro".
-Hay otra serie llamada Somos inocentes que
también hablan de ese proyecto de hombre en
su potencialidad futura, del niño; pero creo
que la mirada del artista no es nada inocente...
"Mira, la idea me surge a partir de que voy
a tener un hijo, cuando mi esposa está en estado.
Viene todo el proceso de buscar la cuna, las vivencias
en todo ese contexto. Trato de ponerme en su lugar,
en como debe sentirse un niño en todo este
encierro de una cuna o en un corral.
"Generalmente el adulto no piensa que fue niño
y de cierta manera es una metáfora apoyándome
en la inocencia. El título Somos Inocentes
es algo irónico, tal vez en esa etapa seamos
inocentes, pero está claro que desde la posición
mía no hay una mirada de inocente.
"Yo veo las cosas con otra óptica, es
también una reflexión acerca del ser
humano. Puede servirme para una obra, lo mismo un
poster que el título de una canción.
Me siento con el don de manipular cualquier cosa,
siempre estoy regido de una idea que quiero inducir
en el cuadro".
-¿También las cañas?
"Yo trabajo fundamentalmente con series, en
el caso de las cañas, era un proyecto que yo
tenía titulado: Si las cañas hablaran,
porque creo que cada cosa, cada árbol, tienen
su propia historia, y han vivido la historia de los
hechos. Son los hombres los que cuentan la historia.
Los seres inanimados, naturalmente, no pueden contar
la historia, pero la vivieron. La historia está
contada desde diferentes puntos de vista. Solamente
el palo donde crucificaron a Cristo y el paño
que lo envolvió, pueden contar exactamente
su verdadera historia.
"Tú has estado en un cañaveral
y sabes que es un lugar difícil , se presta
para hacer fechorías, parea ocultarse y también
para hacer cosas placenteras como hacer el amor. Este
es una propuesta de que las cañas cuenten la
historia desde su punto de vista."
LA POSTMODERNIDAD ES UN AJIACO
El ajiaco es un plato tradicional cubano donde se
mezclan carnes y vegetales de tierra (viandas) y aportes
de diferentes culturas, hasta lograr una mixtura de
exquisito sabor al paladar, y donde los ingredientes
han perdido sabor propio para darlo al espeso caldo.
El sabio cubano Don Fernando lo utilizó como
símil con la Isla de Cuba, con su identidad.
Vuelve el plato a prestarse para definiciones, porque
para nuestro entrevistado, la postmodernidad en Cuba
es también como el criollo alimento.
"La postmodernidad en Cuba es como Cuba misma.
Cuba es un ajiaco, siempre ha sido, desde sus comienzos
en la historia del arte, se ha alimentado de ecos
artísticos de otros lugares. Por ejemplo, la
Academia en Cuba fue traída por Nicolás
de la Escalera y Juan Bautista Vermey que era francés.
OJO. Cuba siempre ha asimilado las corrientes foráneas,
pero las ha metido en su olla, y la ha cocinado a
su forma. La posmodernidad de Cuba está en
la idea, su modernidad es sui géneris".
Reinaldo se unió a otros jóvenes pintores
de la ciudad santiaguera, Yuri Moreno y Orestes Campos,
para formar el grupo Cara-jo, que se traduce como
"Cara joven", y también jugando con
una palabra jocosa, a medio camino entre una frase
que puede indicar un lugar desconocido y distante,
o quizás un ex abrupto.
"Generalmente los grupos trabajan todos la misma
obra, nosotros somos tres artistas plásticos,
pero cada uno con su línea de trabajo, su punto
de vista y lo bueno ese tema se analiza y se reparte.
Siempre estamos tratando de darnos a conocer, y tenemos
muchos proyectos que no se han realizado por falta
de economía. Los fines de Cara -jo son puramente
artísticos, también tenemos proyectos
de dibujos animados y de cine".
Los críticos se han impregnado de la originalidad
de sus piezas, aunque en ocasiones subsistan deficiencias
en la promoción, o esta aparezca asistemática
o carente de catálogos.
"Casi todo el mundo habla bien de mi obra. Mi
obra, aparentemente es hedonista, pero no hay nada
hedonista. En mi idea, las opiniones que más
yo busco son sobre el mensaje de la obra, que disfrutan
más allá del goce estético, sino
el placer de la ingeniosidad de la idea, ¿entiendes?
"Todo es como un adorno a lo que viene detrás,
pero eso no quiere decir que no me interese que se
disfrute la obra. Hay pintores que logran una maravilla
en la técnica, pero cuando vas al fondo, te
das cuenta que todo se queda ahí, en la epidermis
y la obra está hueca. Es como una mujer que
puede ser muy bella, pero cuando hablan de ella, no
transmite nada.
"Yo pienso en la idea antes de hacer la obra,
e incluso, el título lo tengo antes de hacer
la obra. Pienso el título, y luego la obra.
No pinto, si no estoy motivado, y no importa las condiciones
en que yo pinte. Puedo pasarme semanas sin pintar,
porque puedo estar leyendo, escuchando una música,
escribiendo. Tengo que enamorarme de la idea para
realizarla. Pinto muy rápido, y resuelvo muy
rápido los cuadros. Donde me demoro es con
la forma, cuando me fluye una idea, me fluye la serie."
El 8 de diciembre es el día de Nuestra Señora
del Rosario en el santoral católico. Tal vez
los padres, Clara y Luis Reinaldo esperaban una niña,
para quizás llamarla "Charito"; pero
en esa fecha de 1971, les nació un varón,
y muy varón": Reinaldo Pagán Ávila.
En su surtidor inacabable de colores e ideas, a veces,
todo fluye a tal velocidad, que no hay tiempo físico
para concluir conjuntos de obras o piezas individuales.
Su silencio es fecundo. El presente es una llama que
arde en su bolsillo, y el futuro ya se atisba en sus
pupilas.
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